domingo, 25 de abril de 2010

¿Cómo dominar el tiempo?


Si alguna vez has sentido que los días son más cortos, que no tienes tiempo para la familia y amigos, o que te faltan horas para realizar cualquier actividad, Cómo dominar el tiempo es el manual que buscas. En él, Jean-Lois Servan-Schreiber te ayudará a conquistar tu propio tiempo.

Lo que encontrarás en este libro no será ningún aparato o milagro que te ayude a ganar o a perder tiempo, sino planteamientos y frases tan lógicas como las siguientes:

El tiempo pasa sin detenerse. Podemos perderlo pero no ganarlo. Sólo podemos aprovecharlo mejor.
Meditamos más en el empleo de nuestro dinero, bien renovable, que en el de nuestro tiempo, bien irremplazable.
“Quien no sabe a donde va, nunca tendrá el viento a favor”. Guillermo de Orange.
“A partir de ahora todo el mundo tiene reloj y nadie tiene tiempo. Cambie éste por aquél: entregue su reloj y recupere su tiempo.” Michel Serres.





Para sentirnos mejor por la perdida del tiempo ¿por qué no culpar a los ladrones de tiempo? Sí, esos que nos acechan en el camino de cada día y son los mismos en todas partes. Esos que te será fácil reconocer si los clasificas en:
  • Los ladrones externos: como las llamadas telefónicas imprevistas, los amigos con problemas, la limpieza del hogar, los tramites familiares…
  • Los ladrones internos: falta de planificación, falta de orden, incapacidad para delegar tareas, intereses dispersos…

Y si en lugar de culpar a algo o alguien de nuestro poco tiempo empezamos por darle el mismo sentido que a nuestra vida. Es tan sencillo como sustituir la palabra tiempo por la palabra vida y reflexionar sobre ello:
  • Perder el tiempo/vida
  • Dominar mi tiempo/vida
  • Necesito más tiempo/vida
  • No tengo tiempo/vida para…

Al fin y al cabo, el tiempo no es sólo oro, también es vida. Y el modo en el que emplees tu tiempo determinará tu forma de vida. Ahora bien, ¿por qué no regalarte un poco más de tiempo leyendo este manual?
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Bibliografía: Cómo dominar el tiempo. Schreiber, JL.

domingo, 18 de abril de 2010

¿Cómo interpretar una etiqueta nutricional?


Una etiqueta con información nutricional o etiqueta de alimento, es una herramienta importante para informarte de los alimentos que consumes. Estas etiquetas se encuentran en la mayoría de los paquetes de alimentos y bebidas.
La correcta lectura de las etiquetas con información nutricional pueden ayudarte a:
  • Controlar tu peso.
  • Hacer elecciones de comida más saludables.
  • Disminuir el riesgo de tener problemas de salud.




Cantidad de las raciones:
Presta atención a la cantidad de las raciones, especialmente el número de raciones contenidas en el paquete. Luego pregúntate: “¿Cuántas raciones estoy comiendo?” En esta etiqueta nutricional, una ración equivale a una taza. Si comes todo el paquete, significa que consumirás dos tazas. Como resultado, duplicarás las calorías, otros nutrientes y los porcentajes de valores diarios que se incluyen en la etiqueta de muestra.
Calorías:
Las calorías pueden ayudarte a controlar tu peso. La cantidad de raciones que comes es la que determina la cantidad de calorías que consumes realmente. Por ejemplo, comer el paquete entero equivale a dos raciones, lo que significa que estarás comiendo 500 calorías.
Porcentaje del valor diario (%):
Ten en cuenta el asterisco (*) junto al título “Porcentaje (%) del valor diario” en la etiqueta con información nutricional. Éste hace referencia a la sección que se encuentra en la parte inferior de la etiqueta con información nutricional. El porcentaje (%) del valor diario está basado en las recomendaciones sobre el valor diario de los nutrientes clave para una dieta de 2,000 calorías diarias. El porcentaje (%) del valor diario te ayuda a determinar si una ración de un alimento tiene muchos o pocos nutrientes. Por ejemplo, puedes determinar si un alimento tiene poco sodio observando el porcentaje (%) del valor diario. Esta etiqueta de muestra indica que el sodio es de un 20% del valor diario. Si eliges comer todo el paquete, entonces significa que consumirás un 40% del valor diario de sodio. Se considera que todo alimento que contenga más de un 5% del valor diario de sodio contiene mucha sal (sodio). Es una buena idea hacer lo mismo con todos los demás nutrientes mencionados en la etiqueta.


domingo, 11 de abril de 2010

¿Cómo dejar de preocuparse?


Quizás no haya una solución infalible ante esta pregunta pero, podemos aproximarnos a ella con la lectura de Es fácil dejar de preocuparse. Allen Carr nos propone en este manual seguir dos instrucciones y dieciséis reglas de oro para superar toda preocupación.
Antes de comenzar, debemos identificar tal preocupación y diferenciarla del miedo, un estado que nada tiene que ver con el que el que me refiero en este post.
Para saber si nuestro estado de ánimo se basa en una preocupación o en un miedo, te propongo realizar el siguiente test y descubrir la respuesta:
1. Después de meses de espera, mañana tienes un reconocimiento médico...
A) Como no te duele nada, decides cancelar la cita.
B) Piensas en el tiempo que te va a llevar la cita.
C) No paras de darle vueltas a la idea de que te encuentren algo malo.

2. Estás viendo una película de miedo a oscuras en casa...
A) Un escalofrío te recorre el cuerpo. Decides cambiar de canal para ver otro programa que te evada.
B) No puedes evitar inquietarte y preguntarte qué harías si estuvieras en el lugar del protagonista.
C) Enciendes las luces y examinas cada sombra.

3. Tras un tiempo mirando pisos, por fin, das con uno que responde a lo que buscabas.
A) Aun así, empiezas a sacarle pegas.
B) Piensas que debes llamar al banco, al pintor, a un servicio de mudanzas...
C) Te pasas el día echando cuentas y consultándole a todo el mundo si tu elección es acertada.

RESPUESTAS:

Mayoría de A. Te puede el miedo. Eres bastante asustadizo/a y esta actitud temerosa te impide avanzar en la vida. Empiezas las cosas, pero luego no te atreves a zanjarlas. Con esto, te pierdes la posibilidad de lograr lo que quieres. Da igual que te equivoques, luchar por las cosas enriquece.

Mayoría de B. Todo te estresa. Como sigas así, llegará el momento en el que la ansiedad te impedirá pegar ojo. Los nervios pueden mermar tu salud mental y física. Deberías tomarte las cosas con más calma y buscar una técnica de relajación que te haga más llevadera la tensión de cada día.

Mayoría de C. Te preocupas en exceso. Está bien tomarse las cosas en serio, pero imaginar problemas antes de que ocurran o pensar en cada nueva circunstancia como un obstáculo no te hace ningún bien. Tómate la vida con más calma, intenta no obsesionarte con las cosas y disfrutarás más.
(http://www.novarevista.com/psicoego/aleja_Los_Fantasmas_4.html)

Dejando de lado los miedos, identificaremos la preocupación. De este modo, piensa en un problema específico. Si puedes catalogarlo en una o más de las siguientes cinco premisas estás ante una causa habitual de preocupación:

- Depender de alguien para algo que consideras vital para tu felicidad.
- Sentirte mal física o mentalmente.
- Preocuparte extremadamente por tu salud o la de tus seres queridos.
- Sufrir por algo que ha salido mal y llorar a toro pasado.
- Duda e indecisión.
Para superar la preocupación te recomiendo que apliques las dos instrucciones claves de Allen Carr:

1.- Abre tu mente.
2.- Empieza con un estado mental positivo.
¿Cómo aplicar estas instrucciones? Con un pregunta sencilla: ¿Cuántas veces en la vida has estado en una situación en la que tienes tanto que ganar y nada que perder? Si ésta es tu situación, ¿a qué esperas para aplicar las dos instrucciones claves?
Para seguir con éste “autotratamiento” sería recomendable que continuaras con las 16 reglas de oro de Allen Carr. Por motivos de propiedad intelectual no puedo revelártelas pero podrás leerlas e interpretarlas con su método Easyway y su manual Es fácil dejar de preocuparse.
Si prefieres seguir preocupándote es tu decisión pero, no te encierres en ti mismo. “Las preocupaciones son menos cuando estás con tus amigos”:


video

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Bibliografía: Es fácil dejar de preocuparse. Carr, A.

domingo, 4 de abril de 2010

Salud

Se dice que una persona tiene un aspecto saludable cuando sus condiciones físicas y su organismo se encuentran en perfecto estado.
Cualquiera puede apreciar a simple vista si su organismo responde con normalidad ante ciertos estímulos o si está incubando una enfermedad pasajera. Si por sus propios medios no se percata de algunos síntomas, entran en juego un segundo y tercer factor: las madres y las abuelas.
Ellas, licenciadas en la escuela de la vida o en su defecto en La botica de la abuela, llevan a cabo pruebas objetivas tan científicas como la comprobación de la falta de hierro con sólo examinarte los ojos.
Para todos aquellos que han salido indemnes de los experimentos de madres y abuelas les dedico este post y esta corta historia tan cierta como real:
En 1997 comenzó a emitirse La botica de la abuela, un programa de televisión que mantenía a mi propia abuela distraída de otros quehaceres y le permitía desarrollar sus dotes curativas.
A simple vista, parece todo correcto pero, lo preocupante llegó cuando mi abuela decidió realizar su propia botica con sus pioneros remedios y usar a su familia como cobayas.
El primero en experimentarlo fue mi hermano. Su diagnostico: anemia. ¿Cómo compensarlo? Con hierro. Con una respuesta sencilla, a mi abuela se le ocurrió una solución aún más sencilla: mi hermano debía chupar todas las mañanas un trozo de hierro. De esta manera, su organismo aceptaría el hierro necesario hasta que la anemia desapareciera.
Sin estar del todo satisfecha por los resultados, siguió sus estudios pero, ésta vez con mi abuelo y con el aloe vera. Mi abuela pensó: “Si el aloe vera es tan bueno para la piel, ¿por qué no lo será para el interior del organismo?” De este modo, compró una de estas plantas con la finalidad de hacer una receta única: una ensalada de lechuga con tropezones de aloe vera. El resultado, para una enfermedad inexistente, fue una ensalada incomible.
A fecha de hoy, puedo decir que mi abuela sigue con sus investigaciones. Quién sabe, quizás un día encuentre un remedio infalible o el secreto de la eterna juventud, algo que parece tener resultado en su propia piel.
Este mes hablaré del dominio del tiempo, de la interpretación de las etiquetas nutritivas y del control de las preocupaciones. Trucos que espero os ayuden a no tropezaros con un diagnóstico de abuela.



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